Uteleko

Los Uteleko han heredado las artes de sacar de quicio de sus padres Emk-Op, pero van mucho más lejos. Son bromistas y muy, muy avaros que roban el oro a los desprevenidos caminantes mediante ruidos con el objetivo de meter miedo a los incautos que cruzan su linde. De la misma estatura, unos treinta a cuarenta centímetros, pero su cuerpo parece estar hecho de ramas entrelazadas fusionadas entre sí con vetas de ámbar que recorren de arriba abajo las líneas que unen su musculatura de madera en una figura delgada, con manos grandes y largos dedos que pueden hundir en la tierra y presentir cualquier movimiento a varias decenas de metros de su posición, incluso presentir por la vibración cualquier pájaro o ardilla que viaja de rama en rama sobre la copa de los árboles. Se mimetizan en el terreno arbóreo, pero poseen el don de desaparecer a voluntad.
Tercer Don: Pueden adoptar a voluntad cualquier forma de Ur, Fogrotz, Trhapel, Droül, Neh-Ler (todos) y Aeliha-Ve.