El mundo de Menoïch
La Torre de Cirmoesdeïn y el Círculo Sagrado de Mondaïa

En el territorio de Claekoguï se encuentra una de las últimas tres torres Sinak: la torre de Cirmoesdeïen.

Hay quien afirma que la torre en verdad es una construcción de los Zhoën y que la cúpula y fachada exterior fue adornada por los Sinak. Esto demostraría cómo ha podido resistir el embate del tiempo y la destrucción de Vrialdor y el árbol de Truak. Se dice que los Sinak la ocuparon cuando se vieron desnudos al caer la gran urbe, llevando conocimientos antiguos que aún perduran y que gracias a ello conocemos muchas de las leyendas antiguas. Muchos de esos pergaminos fueron posteriormente llevados a la gran biblioteca de Shadirind, aunque la torre conserva textos originales de aquella época.

La torre fue construida en la era de los hijos de Maëchand, cuando los Zhoën y los Shasiop eran los únicos que vivían en Menoïch (a excepción del Errante). Ubicada cerca de donde estuvo el árbol de Truak, en el actual bosque Sinak del mismo nombre. El Circulo Sagrado de Mondaïa es el lugar más protegido por los Sinak. Se dice que en dicho círculo se hallan objetos de gran valor y de procedencia desconocida. En dicho lugar se realizan rituales en fechas señaladas: ¿posiblemente objetos de la ciudad de Vrialdor?

Fuente Ilustración: https://theartofanimation.tumblr.com/post/51985559502/desmond-wong

Fauna de Menoïch

Muchos historiadores, naturalistas y eruditos de la creación se basan en que los animales creados en Menoïch surgieron del árbol de Truak, la misma que dio origen a los Zhoën. El cómo es aún un misterio, pero se estudiaron varias hipótesis en las cuales el árbol de Truak pudiera haber tenido ramificaciones paralelas. De cada ramificación surgirían los mamíferos, los reptiles, los artrópodos, los invertebrados, etc. Otras versiones no desmienten en un principio la idea de que las primeras razas surgieron de otro medio, pero se dice que las especies tal y como las conocemos hoy en día han ido evolucionando a medida que pasaban los años, adaptándose al clima y a las condiciones de vida del ambiente y territorio.

Shasiop

“con la primera eclosión surgieron los Zhoën, los primogénitos;
de las esporas volaban los Drakgorak,
de la dura corteza nacieron los Gialz.
Y de las profundas raíces surgieron los Misgderïen”

Los Shasiop fueron una raza titánica: enorme tamaño y poder abrumador. Cuando la gran semilla de Maëchand se plantó, con el primer estallido surgieron los Zhoën. Las entidades (dioses) recitaron las palabras de la creación y del interior surgieron: Gialz, seres de dimensiones gargantuescas que vivían sobre todo en altas montañas, en algunos casos en islas con grandes picos montañosos que recogieron la fuerza y dureza de la piel de corteza de la semilla; Los Drakgorak, grandes reptiles de tamaño impresionante, de diferentes formas y colores que surgieron con las esporas predecesoras al estallido, dándoles la gracia del vuelo y la flexibilidad; y por último los Misgderïen, seres no tan grandes como los Gialz, pero sí con mucho poder sobre los elementos que surgieron de las raíces de la semilla. Éstos últimos estaban representados por humanoides de muchas formas, aunque lo más aceptado es que eran altos y su dura piel era de piedra y restos de raíces que unían la roca. Los dioses creadores de estas razas fueron las divinidades Anoïk, Clauok, Lean-ha y la entidad de la naturaleza Vuêk-va. Indirectamente Enistîa y Liad-va también intervinieron, pero de una manera menos directa según indican los manuscritos del Errante. 
La fuerza y el vigor de los Shasiop fue determinado por los dioses, pero la entidad de la naturaleza Vuêk-va otorgó a los Misgderïen el poder de los elementos. Cosa que enfureció a Lean-ha convirtiéndola en su mortal enemiga, ya que las tres razas fueron creadas por los dioses primigenios entre los que se incluía el portador de la llama oscura de Narnaetok. Pero Vuêk-va ató a los Misgderïen bajo los poderes de Menoïch; no tardaron en maravillarse de la naturaleza y su poderoso entorno, de modo que llegada la hora Lean-ha incitó a los Shasiop para volverse contra las otras razas de la tierra. Cuál fue su sorpresa cuando los Misgderïen rechazaron su ofrecimiento sabiendo que era envenenado. De algún modo aprendieron de los elementos vivos de Menoïch, adoptando sabiduría y comprensión. Lean-ha estalló en cólera y dio órdenes, en las guerras de los titanes, de quemar todo resto de naturaleza que encontraran en su camino.

Aku-Gram Hi

Primer libro de la creación

Lhoïok, Dios soberano de la creación, tuvo un pensamiento que al instante se materializó en un planeta sin vida y sin luz. Lhoïok lloró porque el pensamiento había creado un mundo sin explicación; no se podía decir que estaba allí porque no se veía, pero no se negaba su existencia ya que su presencia era la de Lhoïok. Pensó y halló una solución: buscar de entre sus sueños una ilusión, para que Menoïch, pudiera ser visto y sentido a la vez, para que los demás vieran con envidia que Lhoïok seguía siendo el señor de la máxima creación. 

Pero no era completamente admirado. Aon-ha, soberano y señor del odio, de la destrucción y la envidia, descubrió los planes de Lhoïok de crear algo puro. De la indignación, el universo se tiñó de oscuridad. La oscuridad de Aon-ha. El Dios de la creación tras mucho buscar encontró algo que no pudo definir, algo que de entre sus mil sueños era único, algo que no podía explicar mas al soñarlo vio que era bueno y sus lágrimas distribuidas por millones de puntos sobre la oscuridad de Aon-ha se tornaron brillantes de alegría iluminando todos los rincones sin fin del universo. Aon-ha estalló de rabia.

El sueño fue materializado en algo palpable. En él brillaba la fuerza de mil constelaciones, de mil deseos diferentes, todos buenos. Lhoïok lo lanzó con su esencia de bondad contra Menoïch para que fuera puro y perfecto. Pero el señor de la destrucción acumuló toda su ira en forma de negro cometa y lo lanzó con toda su esencia de maldad contra Menoïch. De repente se cruzaron antes de tocar sobre lo que tendría que haber sido puro y bueno. Una gran explosión absorbió a las dos divinidades al interior de Menoïch, fundiéndose en una, compartiendo un sueño que durará hasta que el mundo deje de soñar. Sus cuerpos quedaron en el espacio invisible ante ojos mortales o divinos, esperando a que el día llegue y que el sueño termine.

De la gran explosión surgieron fragmentos de sueños que se hicieron realidad. Uno, el más grande, se alojó en Menoïch y el mundo cambió. Otro se fue para las estrellas y en llamas estalló, creando a Shaik, el sol, alimentando con su luz y su calor. Otros, gemelos los dos, se alejaron uno del otro y las lunas se crearon: Naegab, blanca una como nácar y la otra era Naêmk, fría y azul. De la más grande, Menoïch, cinco elementos salieron, tierra, mar, fuego, aire, y del último no se habló, puesto que del sueño de Lhoïok y Aon-ha se trata. Aquel sueño no murió, porque dicho está en el firmamento, que algún día Lhoïok y Aon-ha, los dos, del inicio y del final se hablaría y que la batalla nunca terminó.


La Llamada  

Cuando todo ocurrió, vino un gran silencio. Pasaron interminables ciclos de tiempo hasta que fue escuchado el silencio que actuó como llamada para los Dioses soberanos. Tres vinieron; eran entidades superiores, Dioses para muchos de los mortales, para otros iguales, aunque no inferiores, mas su poder estaba muy por debajo de los Soberanos que ahora dormían: Clauok, Divinidad suprema del Bien y guardián de puertas de Zlecuria; Lean- ha Dios supremo de la Maldad y portador de la llama negra de Narnaetok; y, por último, y no menos poderoso, Anoïk señor de la Guerra, guardián de La Balanza de Zhasluon y Juez del equilibrio Eterno.

Al llegar vieron a Menoïch de una forma que no podrá ser vista jamás, en su máximo esplendor. A los ojos de las divinidades, fuera de cualquier ojo mortal, Menoïch manaba poder por todas partes, pero era así como lo veían ellos, ninguna persona podría describir lo que fue, antes se ahogaría en sus propias palabras al intentar ni siquiera explicar un ápice de luz de la creación.

La Luz de la Creación, un poder fuera de lo corriente y limitado para todos excepto las divinidades Soberanas y el Dios Ën, el Único, debe ser utilizado con sabiduría y conocimiento. Lo que se pretende es crear, no destruir, aunque en esta ocasión el sueño se convirtió en pesadilla para muchos.

Las tres divinidades contemplaron durante mucho tiempo, pero ¿Quién lo había creado? Miraron a su alrededor y vieron una interminable sucesión de estrellas infinitas en el universo imperecedero, un espectáculo digno para una entidad. Anoïk decidió comunicarle a Ën del sorprendente hallazgo. Fue a su búsqueda; tardarían cientos de años en volver.

El tiempo pasó, el silencio llegó a oídos de otros. Esta vez aparecieron dos nuevas divinidades. Éstas, independientes a los rangos celestiales, mantenían una fuerte alianza con las fuerzas del universo. Llegaron las dos, Vuêk-va y Enistîa y se maravillaron de lo que vieron y sintieron, una multitud de colores y poderes que se podían tocar y saborear, se sintieron atrapadas como un insecto a la tela de una araña, en verdad el inicio de la creación fue algo que pocos sintieron. 

Vuêk-va, entidad de la naturaleza viviente, fue seducida por el poder de Menoïch mas vio que había desequilibrios entre los elementos de vida, sobre todo sobre el elemento del Espíritu; su poder era inmenso y fluía de todas partes, pero sobre todo de un ser que caminaba por terrenos que nadie antes había pisado, cuya única pertenencia consistía en una túnica carcomida por el fuego, pero a su vez limpia y fría como el hielo. Las demás divinidades no le dieron respuestas que pudieran satisfacer a la poderosa señora de la naturaleza, pero le dijeron que si quería mandar sobre dichos elementos antes debería demostrar pleitesía a los Dioses supremos que allí había. Difícil decisión, ya que ganas tenía y sin pensar más en errante o caminante accedió a demostrar obediencia.

Enistîa Diosa de la magia vio un poder al cual podía dar forma ¡y que forma! Podía crear y destruir, alterar e invocar, un poder fuera de los límites de lo conocido y ahora la oportunidad a sus pies, tal vez jamás volvería a sentir o soñar una creación así, tal vez ésta era la oportunidad; y sin más, accedió también la poderosa señora a rendir respeto… Pero no todos ellos eran ignorantes de la auténtica verdad: el señor del Mal Lean- ha sabía de Aon-ha y de los planes que incluía desbaratar la creación de Lhoïok. Ocultó esa verdad para que nadie lo supiera. Así traicionó a Aon-ha; él quería el poder absoluto y lo extraería de Menoïch, escudriñando en las entrañas de los Dioses soberanos.

La creación de Menoïch

Muchos de los datos que se aportan en esta obra se dan a conocer en primera persona, sobre todo los referentes a la creación sacada de los manuscritos: Aku-Gram Hi, primer libro de la creación o inicios de la creación; Karn-Gram Nel, segundo libro de relatos o relatos y leyendas; y el Sho-Gram Tha, tercer libro del fin o fin de los tiempos e inicio de los nuevos. Estos volúmenes conforman el códice de Thaeok Gra: papiros antiguos también conocidos como «los manuscritos del Errante». 

Siguiendo los dictados del Errante me he visto obligado a saltarme ciertos aspectos que, según el brillante y misterioso erudito, no son más que exageraciones literarias por gente que ni siquiera se ilustró a la hora de escribir un solo párrafo de la creación o tomada nota de las culturas que aquí aparecen. Así que podemos decir que nos hemos comido literalmente el barbarismo de la exageración, obteniendo una obra lo más fiable posible. Disculpas también, por no haber revelado más información acerca de los Zhoën. Intenté, sobre todo, ser lo más específico en lo que incumbe a la creación de esta mítica raza y el papel oculto que han mostrado hasta el tiempo de su desaparición.

Los años en la cronología de Menoïch han sido, sin lugar a dudas, el mejor reto para mí, el cual no hubiera logrado de no ser por astrólogos -nombrados en este libro-, acólitos de la biblioteca de Shadirind y Kitur, y al propio Errante. Creo, en lo personal, que los datos son muy precisos y que concuerdan con lo que ocurrió en realidad.

El libro de La Creación de Menoïch nace gracias al esfuerzo de miles de horas de recopilación histórica y estudios de viejos pergaminos y manuscritos en lengua Ar de antes de La Guerra del Odio, y muchos de estos volúmenes perdidos en la destrucción de los mortales: el olvido…

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La Creación de Menoïch