El mundo de Menoïch
Ärnuhtz

Es un idioma exclusivo de los Gianue o piel de ascua: Ur, Fogrotz y Trhapel o; si bien dentro de cada una de las razas poseen variantes y dialectos que tienen como raíz el Ärnuhtz.

Uteleko

Los Uteleko han heredado las artes de sacar de quicio de sus padres Emk-Op, pero van mucho más lejos. Son bromistas y muy, muy avaros que roban el oro a los desprevenidos caminantes mediante ruidos con el objetivo de meter miedo a los incautos que cruzan su linde. De la misma estatura, unos treinta a cuarenta centímetros, pero su cuerpo parece estar hecho de ramas entrelazadas fusionadas entre sí con vetas de ámbar que recorren de arriba abajo las líneas que unen su musculatura de madera en una figura delgada, con manos grandes y largos dedos que pueden hundir en la tierra y presentir cualquier movimiento a varias decenas de metros de su posición, incluso presentir por la vibración cualquier pájaro o ardilla que viaja de rama en rama sobre la copa de los árboles. Se mimetizan en el terreno arbóreo, pero poseen el don de desaparecer a voluntad.
Tercer Don: Pueden adoptar a voluntad cualquier forma de Ur, Fogrotz, Trhapel, Droül, Neh-Ler (todos) y Aeliha-Ve.

Trackur

Su traducción aproximada es «esencia negra del honor Ur». Este lugar, ubicado en Shatodika, fue en las eras de la migración de los Sizna un territorio para los Ur. Se extendieron hasta el Sur, llegando al mar de Hien. Cuando los primeros Zhogs llegaron, encontraron las ruinas de la ciudad y muy pocos supervivientes que narraron que una bestia de pesadilla había destruido todo el lugar. Hay quien piensa que los sacerdotes Ur de Phaiak querían devolver al mundo de Menoïch a la divinidad Guaûak y que algo no salió bien. Después de asentarse sobre las ruinas, utilizando muchas de las piedras para edificar otra ciudad bautizándola como Sarum Sareok, vivieron en relativa paz durante años hasta que el suelo se abrió descargando la muerte por toda la gran urbe. Una gran bestia se alzó, bautizándola con el nombre de Vetha o bestia de muerte, y comenzó la aniquilación de quien osara desafiarle en la matanza de Aïllorat. El horror era tal que nadie podía verle de frente ni mucho menos mantener su vista fija en sus negros ojos. Fueron muchos los pueblos y aldeas que cayeron bajo sus poderosas garras hasta que un grupo de aventureros, entre ellos Pëndes, fueran los encargados de eliminar a la bestia por mandato de un monarca del Norte.

La torre de Circuïruohm

Fue edificada en la Guerra del Odio por Sinak, Zhogs, Elnar y Arhuatz. Fue uno de los últimos Bastiones en el territorio de Zailegaht en el Reino Sinak de Karn-Cu. Varios centenares de enemigos (se calculan más de diez mil) entre Ur, Sagil, Shadra y Droül atacaron la torre de Circuïruohm con el propósito de conseguir un objeto custodiado en la torre más alta.

La construcción se elevaba sobre un acantilado de más de doscientos metros de profundidad, y como acceso una sola entrada; lo que la hizo prácticamente inexpugnable. Siete torres se elevaban sobre sus muros, pero la más alta y principal alcanzaba los cien metros. El custodio de la torre era un poderoso hechicero Sinak de una orden olvidada, se llamaba Odlilan Voêlexïne. 

La torre fue defendida con uñas y dientes. En el momento del ataque se calcula que había unos mil Sinak en el interior de las murallas que, según cuentan las leyendas, gastaron todos sus proyectiles y continuaron disparando con las flechas y saetas enemigas que les lanzaban. Un escuadrón de Darzle, capitaneados por un poderoso líder, Zhauk, lucharon con valor, aunque no sobrevivió ninguno. Los Zhogs y Elnar que quedaron atrapados en la batalla eran viajeros o comerciantes que se organizaron para la lucha por la supervivencia. Hicieron acopio de valor y recibiendo órdenes de dos líderes elegidos, Ferune y Ahc-Ul, que defendieron el sitio hasta caer junto al resto. Por último, destacar a los 102 Arhuatz, entre ellos Centok Edil, hijo del rey Uân Ginê. Luchó codo con codo hasta que todos perecieron. Como último recurso, Odlilan Voêlexïne hizo volar por los aires las siete torres destruyendo a los pocos enemigos que aún quedaban en pie, perdiéndose el objeto que custodiaba más centenares de reliquias que según cuentan siguen perdidas en las oscuras simas. Otros afirman que hubo una lucha entre hechiceros y eso fue lo que hizo colapsar las torres.

Desde entonces nadie ha pisado esas tierras a excepción del día del año que conmemora la desafortunada contienda donde muchas de las razas, tanto atacantes como defensores, se reúnen en silencio tras una larga peregrinación para honrar a sus caídos.

Neh-Ur

Los Ur no son hijos directos del árbol madre Truak. Descienden de los Sizna también llamados hijos del equilibrio o hijos de Znaoïk, de las que veremos más adelante. No es común el enlace entre Zhogs y Ur, pero hay excepciones. A diferencia que los Neh-Sinak, los Neh-Ur recogen la herencia de las dos razas, no siendo tan fuertes como los Ur ni tan habilidosos como los Zhogs, pero su aspecto físico dependerá de la fortaleza de una u otra raza. Podemos encontrar a Neh-Ur que parecen calcos de la raza Ur, fuertes y recios, pero con habilidades de literatura y arte muy afines a los Zhogs; así mismo podemos encontrar un aspecto más afín a un Zhogs, más esbeltos y pálidos, pero con un espíritu y fuerza combativos a la par que los Ur. No obstante, el color de su piel verdosa es una constante entre los Neh-Ur.Son muy solitarios ya que no son bien recibidos por las comunidades Ur, muy recelosas de sus tradiciones, encajando más en civilizaciones Zhogs.