Arhuatôd

Esta raza es la más despreocupada de los problemas en Menoïch. Como sus hermanos Arhuatz viven bajo tierra, pero a veces llegan a residir en las ciudades humanas, habitando el subsuelo de las urbes y creando las ciudades espejo: representaciones de las ciudades sobre sus cabezas, pero justamente al revés, construyendo las representaciones de casas y castillos en el techo como si de un espejo con la superficie se tratara. Tienen muy buena mano con el pico y las artesanías, perfeccionando el uso de la madera y la argamasa. Adoran la magia y son muy dados a crear objetos inanimados para ayudarles en sus quehaceres: cubos de fregar con piernas y zapatos, escobas barredoras, cubetas con argamasa y brazos para llevarlas, etc. 

Se cree que hallaron un secreto tan valioso que lo guardaron en el interior de su mente para más tarde olvidarlo y que no cayera en malas manos; no obstante, su habilidad de construcción y capacidad de copiar a la perfección en maquetas que unen en el techo sin posibilidad de que se caigan o despeguen ha hecho pensar que tuvieron acceso a algún conocimiento que escapa a la comprensión de esta tan interesante raza.